martes, 30 de agosto de 2011

Los responsables del vaciamiento de Contax

Los trabajadores del turno noche de Contax, compañía tercerizadora del servicio del 111 de Telecom-Personal, desarrollaban normalmente sus tareas un jueves por la noche, cuando la empresa los mandó a casa por una supuesta fumigación.

Al otro día, el turno mañana encontró el edificio vaciado y un cartelito pegado en la puerta, que anunciaba suspensiones masivas. De un día para otro, la patronal dejaba en la incertidumbre más absoluta a más de 600 trabajadores, incluyendo mujeres embarazadas.

La respuesta de los trabajadores fue instantánea. Se pusieron en contacto entre sí, apelando a las redes sociales, se asesoraron con abogados, y algunos días después más de 300 trabajadores protagonizaron una enorme movilización desde las puertas de la empresa hasta el Ministerio de Trabajo para exigir una respuesta.

Ante la falta de respuestas satisfactorias, los trabajadores se preparaban para continuar con medidas de protesta. Intervino entonces la dirección del Sindicato de Empleados de Comercio, pero no para garantizar los puestos de trabajo o para exigir a Telecom-Personal que absorbiera a los suspendidos dentro del convenio telefónico, sino simplemente para gestionar las indemnizaciones. El sindicato y el Ministerio fueron cómplices del vaciamiento de la empresa, a la que jamás controlaron, y se limitaron a presentar el cierre de la empresa como un hecho consumado.

Si el Ministerio y el sindicato hubiesen mostrado voluntad de acción, enviando oportunamente a sus inspectores, debieran haber actuado ante las enormes irregularidades que caracterizaban a Contax, uno de los peores call centers que haya conocido nuestro país: basta con decir que el sistema de francos rotativos imponía hasta nueve jornadas de trabajo seguidas, por una de descanso, superando la marca del terrible turno americano que rige en algunas fábricas –siete días seguidos de trabajo por dos de descanso, el famoso 7x2 que muchas empresas impusieron para aumentar la productividad, a costa de la salud de los obreros. Asimismo, la empresa efectuó despidos antisindicales contra trabajadores que intentaron organizar el lugar de trabajo para ponerle un freno a esta situación.

Tan nefasta resultó Contax como patronal, que los trabajadores tuvieron que movilizarse dos veces más al Ministerio, para asegurarse que la empresa cumpliera al menos con el pago de las indemnizaciones, un capítulo que no hay que dar por cerrado hasta que el último de los compañeros cobre el último peso que le corresponde.

En 2010, con la absoluta complicidad del sindicato y el Ministerio, las patronales de call centers despidieron a más de 10 mil trabajadores. No hay datos de este año, pero los despidos masivos continúan, así como también los bajos salarios y la superexplotación de los que siguen trabajando.


Prohibición de despidos.

Respeto del derecho a la organización sindical en los lugares de trabajo. Elecciones democráticas de delegados en todos los call centers.

Reconocimiento de la insalubridad de la tarea. Jornada máxima de 30 horas semanales con pago de jornada completa, y descansos visuales e interllamadas.

Abajo la tercerización de la tarea y el trabajo por agencia: efectivización y pase a planta de todos los trabajadores en el convenio más favorable.

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